viernes 17 de septiembre de 2010

La teoría del tetris en política. Por ejemplo Telde.

Entre este famoso juego de habilidad y la política hay muchas similitudes. Un ejemplo, es el municipio de Telde. 

Fase perro de presa. Uno empieza la partida, supongamos que se inició hace 20 ó 30 años; bueno esa da igual. Vas colocando las piezas. Al principio es fácil hacer líneas y ganar puntos; es relativamente sencillo colocar a cada una en su lugar para ir completando niveles. Tienes la sensación de que controlas el juego. Mentira: la máquina te está dejando entrar para luego enredarte poco a poco. Es como un perro de presa. 

Fase trompo. En ese momento comienza la fase de la fantasías, imaginerías y absurdos. Durante la misma colocas las piezas suponiendo lo que pasará luego. Sacrificas a algunas, pero buscas razones para convencerte a ti mismo que has hecho lo correcto. Incluso lo dices en voz alta para oírte una y otra vez. Es como el niño que lanza el trompo con la esperanza de que no pare nunca de girar, aún sabiendo que eso es imposible. 

Fase cobardía. Pero a medida que avanza la partida, el juego se acelera más y más. Ya estás atrapado para siempre. No quieres dejar de jugar aunque para ello debas perder espacios y colocar los pedazos de manera desordenada, amontonadas, sin un sentido previo ni un objetivo final. Ahora todo te da igual: no importan las piezas, ni la estrategia; sólo interesas tú, seguir jugando a toda costa. Sacrificas huecos; ahogas a los que te sostenían por debajo; debilitas la estructura, no dejas que el aire circule; la luz provoca demasiadas sombras. Dejas demasiados espacios muertos por el camino. Huyes de tu propio juego, actúas como un cobarde. 

Fase Game Over. El caos es absoluto. Todo se detiene dejando tras de sí una visión desoladora de lo que fue y pudo haber sido, y lo que realmente es: el final. Se acabó. Te has convertido en un ludópata político y nadie quiere dejarte una moneda para volver a empezar a jugar. 

Fase Alisios. Para retomar el punto de inicio, el control, es necesario, imprescindible, volver a empezar, limpiar la partida, quitar los casquetes y los restos para que la luz no haga sombras y la corriente fresca del alisio recorra todo el espacio.

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