martes 26 de octubre de 2010

Un año fuera de la incubadora. Parte I.



Dice un compañero de partido, que estuve un año en la incubadora. Pues casi. El asunto es que después de una larga reflexión, hace doce meses que decidí colaborar, trabajar y poner energía en una organización política en Telde.

No pretende comentarles nada de ningún partido en concreto; sino de mis experiencias, venturas y desventuras en estos meses de trabajo y colaboración.

GENTE. Sí, esa es la primera palabra con la que resumiría este periodo de mi vida: mucha gente; que entra, que sale, que dice, que opina, que hace, que reflexiona, que ríe, que objeta, que propone, que siente. Gente que llevan años creyendo en un proyecto, apostando por él.

Con la GENTE descubres que las ideas aún no han muerto. Que sigue siendo posible luchar por hacer realidad el sueño de cualquiera de nosotros. A lo largo de mi vida he participado en diferentes movimientos y asociaciones, con la intención de hacer que nuestro mundo sea mejor, se cuide más y se respete a sí mismo. Te das cuenta que esas personas volvemos a encontrarnos y los ideales cobran de nuevo protagonismo: el que nunca se ha perdido, y que no podemos perder de nuevo. GENTE que cree en las personas, como yo. Muchas clases diferentes de GENTE.

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