domingo 6 de marzo de 2011

EXponer vs PROponer: programas, folletos y folletines.


Y mientras haya tardes
sin arreboles,
mientras queme el silencio
y el yugo ahogue,
a cada golpe
remozarán las lavas
entre crisoles...
Manuel G. Cruz
(del poema A cada golpe)


En vísperas de unas elecciones todos se afanan en exponer y proponer propuestas que convenzan a los ciudadanos y ciudadanas para que el día 22 de mayo salgan de sus casas con la intención, no sé si sana pero se me antoja necesaria, de salir a votar. 

Durante estos meses se preguntarán a quién votar o más bien a quién no hacerlo. Una de las claves para ayudarnos a dilucidar el dilema, podría estar en los prefijos. Me refiero a ex-poner y a pro-poner.
Los partidos que no están en el gobierno y los que han ejercido oposición, (ya haya sido sumisa, sosa, constructiva, sin sentido o valiente,  da igual) deben de PROponer que harán si ganaran las próximas elecciones. Tienen la obligación de manifestar las razones, los principios y las acciones para inducir a la ciudadanía a que confíen en ellos. Las propuestas que se hagan, por otro lado, deben estar en claves de impulsos, de movimientos y acciones que les lleven a gestionar los recursos de manera más eficaz e inteligente.

En cambio, los que han gobernado, no sólo deben pro-poner, sino que además tiene la obligación de EXponer, de presentar calramente, lo que han realizado cuatro años atrás para que sea visto por toda la ciudadanía; se trata de poner de manifiesto sus logros (que siempre amplificarán) y sus fracasos (que nunca admitirán) y sus despropósitos (que nunca verán).

Exponer es un ejercicio de responsabilidad que implica colocar los intereses comunes por encima de las siglas, ya que, los ciudadanos y ciudadanas, están muy por encima de las organizaciones políticas. Si los que han tenido el poder durante años, ahora sólo proponen, significa que no tienen nada que enseñar, nada digno de ser mostrado: no han realizado bien su trabajo. Éstos no tienen el derecho de lloriquear, ni quejarse, ni despejar balones fuera; ahora toca rendir cuentas, aunque sean negativas; y deben y pueden hacerlo.

Proponer también es un ejercicio de responsabilidad y, sobre todo, de honestidad y coherencia. Hay que hacerlo sabiendo que dentro de cuatro años deberás explicar como se han desarrollado las propuestas, si se ha cumplido o no el contrato que firmas con la ciudadanía.

Lo dicho, ahora no toca pro-meter. Ya lo han hecho demasiadas veces; y no me refiero precisamente al prefijo.

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